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sábado, 31 de marzo de 2007

Ejercicios sobre "La explicación en Sociología" de Jean Piaget

EJERCICIO Nº 1

Leer el subcapítulo 1 de La explicación en sociología, "Introducción. La explicación sociológica, la explicación biológica y la explicación psicológica".

a) Localice los temas acerca del "ritmo", las "regulaciones" y los “agrupamientos”.
b) Usted, ¿cómo explicaría la afirmación acerca de que la psicogénesis es parcialmente una sociogénesis?
c) Analice el siguiente párrafo: “la construcción progresiva de las operaciones intelectuales supone una interdependencia creciente entre los factores mentales y las interacciones interindividuales.”

EJERCICIO Nº 2
Leer el subcapítulo 2 de La explicación en sociología, "Las diversas significaciones del concepto de totalidad social".

a) ¿Cuáles son las tres respuestas que encuentra Piaget en la teoría social, acerca de este concepto de totalidad social?
b) ¿Cuáles serían los tres aspectos constitutivos de los hechos sociales?
c) ¿Cuál es su relación con los “valores”, “reglas” y “signos” (simultáneamente describa el significado de los tres términos conceptuales)?


EJERCICIO Nº 3
Leer el subcapítulo 3 de La explicación en sociología, "La explicación en sociología. A. Lo sincrónico y lo diacrónico".

a) Describa y explique la contribución de la teoría social (Comte, Marx, Pareto) respecto a esta temática

EJERCICIO Nº 4
Leer el subcapítulo 3 de La explicación en sociología, "La explicación en sociología. B. Ritmos, regulación y agrupamientos".

a) Realice sus comentarios respecto a la siguiente formulación de Piaget: “La explicación sociológica sólo puede ser eficaz si procede de la acción material y causal, para culminar al fin de cuentas en el sistema de las implicaciones de la conciencia colectiva.”

Ejercicio Inicial sobre "Los hechos armados"

Este será nuestro primer texto de presentación de “Los hechos armados”, lo utilizaremos como comienzo de los ejercicios. A continuación, se transcriben párrafos del libro:

"¿Pero cuáles fueron las imágenes, los argumentos utilizados y manipulados a partir de los que constituyó una complicidad involuntaria con el enemigo y que le otorgaría al mismo una ventaja estratégica considerable?

"Reprimidos"y "represores" formarían los polos de un amplio exceso: los delincuentes subversivos que llegan al asesinato sin razón; las fuerzas legales que reprimen sin limitación.

Conciente o inconcientemente, los bandos en pugna asumirían una complicidad: la figura de un "delito" y el exceso de su contrapartida constituyó el núcleo procesual ideológico que entorpeció la percepción y el análisis de los hechos, de importantes sectores del campo popular. Con ello, el enemigo logró un avance estratégico en el desarme moral y político de los sectores populares.
[1]

En imagen, el "delito" y el "castigo" enturbian a quién muere y cómo lo hace, creando una contabilidad sin sujeto, necesaria y adversa por definición.

La conciencia burguesa -personificada alternativa y erráticamente por el presidente popular o por los comandantes en Jefe de las fuerzas armadas del Estado- señalaba los hechos armados y les atribuía un contenido indiscutible: "... los delincuentes subversivos matan... nosotros reprimimos".

La conciencia burguesa recuperaba territorios en el campo popular; las frescas convicciones se volvían insostenibles en particular en aquellas fracciones sociales que más tardíamente habían sufrido y aprendido de la fuerza del enemigo, de sus matanzas, de sus arbitrariedades; y, por supuesto, se fortalecían enormemente las fracciones ideológicamente burguesas de las clases populares, pues para dichas fracciones esa conciencia burguesa era un ariete sustantivo en la lucha por la conducción del movimiento de masas.

El enemigo avanzaba con decisión y mostraba cifras, al tiempo que se tornaba francamente democrático con la libertad de prensa, dejaba que el periodismo profesional publicitara la avalancha de hechos armados; no así cuando las informaciones intentaban ser, o eran propaladas directamente por las organizaciones armadas consideradas subversivas.

En realidad las "cifras" y las "proposiciones" son armas del enemigo en esa lucha y en ese período; el enemigo asume con claridad su lugar en la lucha por la conducción del movimiento de masas, mantiene y desarrolla una estrategia político militar en un período que, desde su perspectiva, se inscribe en la defensa estratégica de su dominación burguesa.

Nos proporcionó animosamente los hechos, pero desagregados, atomizados, desarticulados; pues ese enemigo se encargó de construir las imágenes que les otorgaban sentido. Los puso al alcance de todos -su actitud democrática parecía no tener límites- pero, simultáneamente -y quién puede dudar de su derecho- con su interpretación, con sus magnitudes y categorías, en un enunciado cuya universalidad no deja lugar a dudas.



El enemigo muestra y reitera a partir de la fuerza de los hechos, sus enunciados, sus proposiciones, hasta lograr sembrar la convicción de su verdad más allá de sus propios territorios sociales e ideológicos:[2]

"la gran mayoría de los hechos que producen las fuerzas subversivas son hechos con muertos y heridos";

"en cambio, las fuerzas legales concentran la gran mayoría de sus hechos armados deteniendo y no matando".

De una manera u otra, los contenidos de las proposiciones, empíricamente establecidas, se deslizaron y penetraron en cuanta brecha y fractura encontraron en las fuerza populares. Las cifras eran verdaderas, imponían respetabilidad por ser productos de la realidad, de un proceso "público", fotografiado, televisado, publicado... medido.

Esas proposiciones no fueron enfrentadas por los sectores revolucionarios, que apelaron -en el mejor de los casos-, para despreciarlas, pero no para atacarlas, a las propias convicciones. El enemigo se encargó de distraer a importantes fracciones que no contaban con tan hondas convicciones, logrando desarmarlas política e ideológicamente, hasta distanciarlas y neutralizarlas de las luchas políticas y sociales.

Sin embargo, había la posibilidad de un combate, necesario, del cual no era posible desligarse, porque también la lucha se establece en esas condiciones, y aún hoy se mantienen.

Allí están las cifras, debemos recuperar las dudas, volver sobre los hechos, poner a prueba otras verdades. ¿Es posible otra lectura?, ¿los hechos la permiten?”

Para responder a estos interrogantes usted puede utilizar el libro.


NOTAS

[1] La situación por la que atraviesa el proceso político argentino es presentado, particularmente en el exterior del país, como una lucha de carácter represivo contra una tendencia delictual. En esta versión participan incluso organizaciones que intentan otorgarle un carácter revolucionario a su política: en la búsqueda de solidaridad apelan a la consigna de la lucha contra la represión, y se presentan a sí mismas como las víctimas de esa represión, y no como grupos de combatientes que piden solidaridad para su lucha, en las condiciones en que ésta se da concretamente.

[2] En nuestro discurso, las frases entrecomilladas hacen referencia a una ilustración -un ejercicio metodológico en el nivel del lenguaje, oral o escrito- acerca de proposiciones formuladas en relación a los hechos armados, a lo largo del período estudiado.

viernes, 30 de marzo de 2007

Ejercicio sobre la adivinanza de Michel Foucault

A continuación se transcribe un texto correspondiente a la “Quinta Conferencia” del libro de Michel Foucault La verdad y las formas jurídicas, editorial Gedisa, Barcelona, 1976.

Nos interesa que lea atentamente el texto y luego responda a la pregunta que se formu­la.

Dice Foucault, "Propongo una adivi­nanza: expondré el reglamento de una institución que realmente existió en los años 1840 - 1845 en Francia, es decir, en los inicios del período que estoy analizan­do; no diré si es una fábrica, una prisión, un hos­pi­tal psiquiá­trico, un convento, una escue­la, un cuartel; se trata de adivinar a qué insti­tución me estoy refiriendo. Era una institu­ción en la que había cuatrocientas personas solteras que debían levantarse todas las mañanas a las cinco. A las cinco cincuenta habían de terminar su aseo personal, haber hecho la cama y to­mado el desayu­no; a las seis comen­zaba el trabajo obligatorio que ter­mi­naba a las ocho y cuarto de la noche, con un intervalo de una hora para comer; a las ocho y quince se rezaba una oración colectiva y se cena­ba; la vuelta a los dormitorios se producía a las nueve en punto de la noche. El domingo era un día es­pecial; el artículo cinco del regla­mento de esta institución decía: «Hemos de cuidar del espíritu propio del domingo, esto es, dedicarlo al cumpli­miento del deber religioso y al reposo. No obstan­te, como el te­dio no tardaría en convertir al do­mingo en un día mas agobiante que los demás días de la semana, se de­berán realizar dife­rentes ejer­cicios de modo de pasar esta jornada cris­tiana y alegremen­te.» Por la mañana ejercicios religiosos, en seguida ejercicios de lectura y de escritura y, final­mente, las últimas horas de la mañana dedica­das a la recreación. Por la tarde, catecismo las víspe­ras, y paseo después de las cuatro siempre que no hiciese frío, de lo contrario, lectura en común. Los ejercicios religio­sos y la misa no se celebraban en la igle­sia próxima para impedir que los pensionados de este esta­ble­cimiento tuviesen con­tacto con el mundo exte­rior; así, para que ni siquiera la iglesia fue­se el lugar o el pretexto para un contacto con el mundo exte­rior, los servi­cios religiosos te­nían lugar en una capilla construida en el inte­rior del establecimien­to. No se ad­mitía ni siquiera a los fie­les de afuera; los pensio­nados sólo podían salir del estable­cimiento durante los paseos dominicales, pero siempre bajo la vigilancia del per­sonal religioso que, además de los paseos controlaba los dormitorios y las oficinas, garantizando así no sólo el control laboral y moral sino tam­bién el económico. Los pensiona­dos no recibían un sueldo sino un premio - una suma global estipulada entre los 40 y 80 fran­cos anuales - que sólo se entregaba en el momento en que salían. Si era necesario que entrara un persona del otro sexo al establecimiento por cual­quier moti­vo, debía ser escogida con el mayor cuidado y permanecía dentro muy poco tiempo. Los pensiona­dos debían guar­dar silencio so pena de expulsión. En general, los dos principios orga­ni­zati­vos básicos según el reglamen­to eran: los pensionados no debían estar nunca solos, ya se encontraran en el dormitorio, la ofici­na, el re­fectorio o el patio, y debía evitar­se cualquier contacto con el mundo exterior: dentro del esta­blecimiento debía reinar un único espíritu. ¿Qué institución era ésta? "

P R I M E R A P A R T E

1. Marque a cuál de estas instituciones corresponde la descripción del texto
prisión
fábrica
hospital psiquiátrico
convento
escuela
cuartel
otras instituciones: indique cuál

2. ¿Cómo denominaría Ud. a los que pertenecen a esa institu­ción?

S E G U N D A P A R T E

Nos interesa, a partir de las indicaciones que a continuación le formulamos, realice un conjunto de tareas con la finalidad de construir un instrumental empírico en relación al texto de Michel Foucault.
1. ¿Cuál considera Ud. que es la "actividad" central de la institu­ción que describe M. Foucault?
La de "mayor importancia" según Ud., cua­lquiera sea el criterio que utilice.

a. póngale un nombre a esa actividad:

b. descríbala:

c. ¿cuántas horas por semana se dedican a esa activi­dad?
Cantidad de horas:

2. Nos interesa que construya un cuadro que distinga entre las diferentes actividades y las relacione con la cantidad de tiempo desti­nado a cada una de ellas.
[cuadro de "doble entrada": tipo de acti­vidad/cantidad de ho­ras]


3. A partir del resultado de las tareas 1 y 2 nos intere­sa que nos conteste a la siguiente interrogación: ¿mantendría la respuesta inicial que Ud. dió acerca de qué institución se trataba la "adivinanza" de Michel Foucault? Marque lo que corresponda:


Sí, mantengo mi respuesta inicial.


No mantengo mi respuesta inicial, cambio por otra institución:

Ejercicio sobre "Los Hechos Armados"

A continuación le presentamos algunos fragmentos del libro Los hechos armados. Argentina 1973 – 1976. La acumulación primitiva del genocidio. Nos interesa que usted lea atentamente estos fragmentos e intente responder a las preguntas que se hacen al final de cada uno de ellos.






PRIMERA PARTE

“Tomemos el conjunto total de los hechos armados registrados en la prensa y que son objetivamente el punto de partida y llegada de todos los razonamientos; asumamos inicialmente las propias dimensiones y categorías que el enemigo acostumbra a instrumentar para sus argumentaciones.








¿Cómo puede ponerse en duda que la gran mayoría (71,9%) de los hechos armados en que se producen bajas son responsabilidad del enemigo? Es más, ¿cómo dudar que la gran mayoría (81,8%) de los hechos armados en que no se producen bajas son responsabilidad de las acciones subversivas? ¿Qué ha pasado?, ¿cómo se ha producido esta inversión, esta ‘subversión’ de los señalamientos, de las proposiciones, de las cifras hasta el límite de llegar a construir en su primera apariencia el polo opuesto de los señalamientos del enemigo? ¿Se trata de una particular magia de las cifras y de sus números? ¿Tienen estos un movimiento propio, se acomodan y reubican según quien los manipule?”

1) Nos interesa que responda a estas últimas tres preguntas.
2) Indique cuales son las dimensiones y categorías que constituyen el cuadro, distinguiéndolas según se trate de unas u otras. Usted puede consultar el libro para realizar esta parte del ejercicio.






SEGUNDA PARTE

“Nuestro enemigo es racional, también él conoce las reglas –las ha aprendido en el carácter profesional del uso de la fuerza- y es sensato; comprende, intenta recuperarse, apela a la reflexión y se encuentra con su moral. Insiste y reitera sus proposiciones, intenta bloquearnos en una moral ‘compartida’, al mismo tiempo que también nos sugiere tener presentes las ‘leyes de la guerra’, y nos dice: ‘lo sustantivo son los hechos de sangre, por eso hemos considerado esencialmente los hechos armados que producen bajas...’ Implicitamente, retoma sus proposiciones iniciales, no las cambia sino que las defiende; fundamenta su recorte de la realidad en una actitud moral que reclama como válida: la repugnancia frente a los hechos de sangre. Los jerarquiza, los valora, por eso sus ‘recortes’.

“El cinismo tiene su encanto, pero también sus limitaciones. Es cierto, a nuestro enemigo le interesa sobremanera enfatizar el carácter dramático, su rechazo a la sangre, a la ‘muerte y a su cortejo’, al delito sangriento de los hechos armados que realiza el delincuente subversivo. Pero si en realidad sus razones son morales, si su lucha es por la ‘vida’ en oposición al bando de la ‘muerte’, justo le sería reconocer que le cabe una responsabilidad que debería compartir. Retomemos y recortemos momentáneamente esa totalidad ‘inmoral’, y observemos sólo los hechos de sangre que “moralizan” a nuestro enemigo.”


1) ¿Qué dimensiones y categorías tendría en cuenta y qué "cruce" plantearía para verificar si estas proposiciones son verdaderas o no? Construya el cuadro correspondiente. Le solicitamos que sólo recurra al libro una vez contestada esta pregunta y no antes.













TERCERA PARTE

Aquí se presenta el cuadro que muestra la relación que existía entre los hechos de “sangre” (hechos armados en que se producían muertos y heridos) y a quién correspondía la responsabilidad de su desencadenamiento en esos hechos.







“Los hechos armados en que se producen muertos y heridos se distribuyen prácticamente en partes iguales entre los dos bandos...”

“La ‘muerte’, los muertos reales y sus heridos, no son un atributo exclusivo de la lucha armada de los ‘delincuentes subversivos’, de sus hechos armados; pertenecen a un ámbito mayor, cuya circularidad encierra –a pesar de su ‘defensa de la vida’- al enemigo en una razón difícil de sostener, su responsabilidad ante los muertos no puede ser soslayada en una mirada de falso clínico, debe ser asumida. Lo hace, y con la destreza que caracteriza a un profesional de la guerra, de la muerte, continúa en su argumentación: ‘...la lucha contra la delincuencia subversiva impone enfrentamientos sangrientos, dadas las resistencias que opone el delincuente...’, ‘es el costo inevitable de la lucha...’


1) ¿Qué dimensiones y categorías tendría en cuenta y qué cuadro construiría para comprobar estas afirmaciones. Aquí también usted deberá consultar el libro una vez respondida esta pregunta.









CUARTA PARTE

1) ¿Qué lectura haría y qué conclusiones extraería del presente cuadro?






QUINTA PARTE

“El enemigo acepta finalmente su responsabilidad, al menos compartida, sobre las bajas de sangre -los muertos y los heridos- producto no esencialmente de los enfrentamientos sino de las condiciones generales que han ido surgiendo de las luchas sociales y políticas. Pero simultáneamente nos recuerda su carácter institucional: su responsabilidad sobre los muertos y los heridos, resultado de sus acciones, son la consecuencia de una razón de Estado. Nos opone ‘legalidad’ a ‘ilegalidad’; la lucha armada de los sectores subversivos es ‘ilegal’, en cambio su responsabilidad sobre los muertos y los heridos, resultado de sus acciones, son la consecuencia de una razón de Estado que expresa el monopolio necesario en él de la fuerza.”

“Su fe legalista es difícil de discutir, y mucho más en ese momento en que en la dirección de los asuntos del Estado se encuentran los jefes de un movimiento popular que acaba de triunfar por una sólida mayoría electoral. A pesar de ello, por qué no hacer la prueba, por qué no dudar de la veracidad de sus afirmaciones, de las condiciones de verdad de sus proposiciones. Es posible que se nos reitere una situación ya observada por nosotros acerca de la validez de sus argumentaciones; veamos en qué medida se cumplen, en los hechos armados que realmente sucedieron en ese período, sus afirmaciones y su moral legalista en la justificación de los muertos y los heridos.”

1) Nuevamente, ¿qué dimensiones y categorías tendría en cuenta y qué "cruce" propondría para poder observar si se cumplen estas afirmaciones?



FIN DEL EJERCICIO